Una neuropatía periférica es una enfermedad que afecta al
sistema nervioso central periférico. Se genera un problema en los nervios que
llevan la información desde y hacia el cerebro y la médula espinal. Esto produce
dolor, pérdida de sensibilidad e incapacidad para controlar los músculos. Suele
producirse por dos motivos. Puede ser una consecuencia de una falla en los
axones (terminaciones de los nervios) que son los encargados de enviar las
sensaciones al cerebro; o por un daño producido en la mielina (capa que recubre
los nervios). Esto interfiere en la transmisión de las señales de dolor al
cerebro.
Existen muchas enfermedades o conductas que pueden provocar
una neuropatía como por ejemplo: diabetes (neuropatía diabética), deficiencias
alimentarias, consumo excesivo de alcohol (neuropatía alcohólica), uremia,
cáncer, SIDA, hepatitis, difteria, infección por VIH (aunque no se haya
desarrollado el SIDA aún), poliarteritis nudosa, artritis reumatoidea, sífilis y
lupus erimatoso sistémico, entre otras. Sin embargo, también puede ser
consecuencia de factores hereditarios, exposición a ciertos compuestos tóxicos o
como un efecto secundario de algunos medicamentos.
En cuanto a su gravedad, puede ser sólo una molestia para
quien la padece, o incluso llegar a la incapacidad. Por lo general, se
manifiesta como un hormigueo, quemazón o adormecimiento o entumecimiento de los
pies. Para detectarla hay que poner atención en tres aspectos: si es que se
presentan cambios en la sensibilidad, si hay dificultades de movimiento y, por
último, si hay problemas autonómicos como visión borrosa, disminución de la
sudoración, mareos, intolerancia al calor, etc. Estos tres posibles tipos de
síntomas se deben a que existen tres distintos tipos de nervios: sensoriales,
motores y autonómicos.
Para tratar una neuropatía, existen tres formas de
afrontarlo. Lo primero es mediante un tratamiento no medicinal. Consejos tan
sencillos como utilizar zapatos holgados, no caminar mucho, no permanecer mucho
tiempo de pie o descansar los pies en agua fría, pueden ayudar a reducir los
síntomas. Si esto no es suficiente, es posible recurrir a la terapia médica.
Dependiendo si es que se ha presentado de forma leve, moderada o intensa, el
doctor puede recomendar distintos medicamentos que contribuyan a apalear la
enfermedad. Dentro de los más comunes están el ibuprofeno, la amitriptilina o
nortriptilina, o algunos analgésicos narcóticos.
Por último, y especial para las personas que sufren de una
neuropatía diabética, se puede realizar una terapia nutricional que aumente el
consumo de vitaminas B, ácido alfa lipoico y ácido gama linoleico. Recientemente
se han hecho estudios que indican que para este tipo de neuropatía se puede
reducir el dolor mediante el uso de imanes en los calcetines.