Una plancha a vapor es como las planchas eléctricas
convencionales, sin embargo, la diferencia radica en que las a vapor cuentan con
un generador independiente de vapor que hace de la tarea del planchado algo más
rápido y fácil; el vapor es expulsado por lo general mediante pequeños orificios
en la superficie metálica de planchado, mediante la cual se va dosificando el
vapor hacia la prenda.
Estos aparatos, como ya se mencionaba, cuentan con un
generador de vapor, que lo va produciendo de manera constante y que lo lleva a
la plancha a través de un tubo. Por lo general, este depósito donde se genera el
vapor cuenta con una capacidad aproximada de un litro de agua y se calienta en
un lapso de dos a tres minutos. En la mayoría de estas planchas es posible
rellenar el depósito a medida que se acaba el agua, además, es posible regular
la emisión del vapor, pudiendo utilizar una mayor cantidad de él sobre ciertas
prendas que así lo requieran.
La potencia de la plancha es un factor bastante importante,
ya que una plancha de mayor potencia permite una mayor emisión de vapor, la que
se calcula en gramos por minuto. El vapor permite facilitar el planchado ya que
penetra en las fibras de los géneros de los cuales se encuentran fabricadas
nuestras prendas, permitiendo que éstas se ablanden para un planchado más fácil.
Las planchas a vapor emiten dos tipos de vapor: vapor
continuo y super vapor. El vapor continuo es un vapor de emisión constante que
mantiene siempre su intensidad, independiente si el depósito de agua se
encuentra lleno o vacío. La medida ideal de emisión de vapor continuo es de
alrededor de 20 o 30 gramos por minuto.
Por otra parte, el super vapor, que también es llamado “golpe
de vapor”, es la emisión de vapor en forma vertical en una medida aproximada de
80 gramos por minuto.
Ante todos estos beneficios es importante recordar que no
todas las telas requieren de la misma cantidad de vapor para su planchado. Una
cantidad exagerada de vapor sobre alguna de nuestras prendas favoritas podría
arruinarla para siempre. Uno de los problemas recurrentes con estas planchas
consiste en que los orificios por donde sale el vapor tienen a taparse, debido
principalmente al calcio en el agua; la solución va por un descalcificador de
agua o por una relativa frecuente renovación de la plancha.