Una tarjeta de crédito es todo aquel documento que le permite
a su titular, comprar o adquirir tanto bienes como servicios, si dispone de un
monto aprobado por el del emisor, en locales y establecimientos que se
encuentren asociados a este sistema de pago.
Por lo general, se trata de una tarjeta plástica en forma
rectangular que cuenta con una banda magnética. Su diseño es estándar, debido a
la norma ISO que regula su forma y dimensiones. En la banda magnética se
almacena la información relacionada al titular o usuario de la tarjeta y puede
utilizarse como modo de pago o como una forma de crédito.
Las tarifas son diferentes según su uso, ya que se cobran
diferentes comisiones cuando se utiliza sólo como un método de pago que cuando
se utiliza como instrumento de crédito. Es importante recordar que estas
tarjetas no pueden ser transferidas a otra persona para su uso, y que siempre
deben emitirse a nombre de su titular.
Los gastos y cargos realizados a través de una tarjeta de
crédito son cobrados en forma mensual por una institución emisora. Esta
institución emite tanto el capital para las compras y créditos, como los
intereses, comisiones y seguros que correspondan según el uso que el titular le
dé a dicha tarjeta.
El uso de las tarjetas de crédito ha ido en franco aumento a
lo largo de los últimos años. Éste fenómeno se ha dado alrededor de todo el
mundo, y los expertos creen que con su uso se ha hecho un gran aporte al
crecimiento de la economía de los países más desarrollados, ya que han permitido
que los consumidores tengan más facilidades para adquirir bienes y servicios, y
por lo tanto, aporten más dinero a la economía local.
Hoy en día, el uso de las tarjetas es tan usual que es
posible utilizarlas en casi todos los supermercados y tiendas que se dedican a
la venta de los más diversos productos, así como también para hacer uso de todo
tipo de servicios, ir a restaurantes, asistir a conciertos, pagar una consulta
médica, hacer compras on-line, etc. Acerca de este último tema, el de las
compras on-line o sea a través de Internet, algunos bancos han desarrollado
productos especializados para facilitar las compras y evitar riesgos
innecesarios, como tarjetas de crédito virtuales desechables, que se crean
minutos antes de la compra por el monto exacto, para luego ser eliminadas del
sistema una vez finalizada la transacción, de tal manera de garantizar una total
seguridad en la red. En todo caso, si la compra se realiza en establecimientos y
páginas reconocidas, el riesgo de fraude es tan bajo como en el mundo de los
negocios tradicionales.