Las Cataratas del Niágara son un conjunto de caídas de agua
del río Niágara que se encuentran en la frontera entre los Estados Unidos y
Canadá. Debido a lo anterior, es que hay dos conjuntos de cascadas, las
canadienses y las americanas. Desde el lado canadiense, este conjunto de
cataratas se encuentran sólo a unas horas de viaje de la importante ciudad de
Toronto, en el sur de Ontario, mientras que desde los Estados Unidos, se puede
llegar a las Cataratas del Niágara manejando por alrededor de media hora desde
Buffalo. Específicamente, se debe recorrer una distancia de 240 kilómetros si se
viene de Toronto y de 24 si viene desde Bufallo en el estado de Nueva York.
Desde ambos países, las Cataratas del Niágara se han
transformado en importantes centros turísticos, atrayendo a miles de personas
provenientes de todo el mundo que se alojan en sus lujosos hoteles y visitan sus
entretenidos casinos. Sin embargo, quienes han visitado estas fabulosas cascadas
desde ambos países llegan a la conclusión de que resulta más impresionante la
vista desde el lado canadiense, ya que desde aquel país, las cascadas son más
altas que en el lado americano.
Las cataratas, en su punto más alto, miden alrededor de 60
metros de altura, sin embargo, aún no siendo demasiado altas, resultan ser
bastante impresionantes debido a que son las caídas de agua más voluminosas de
todo Norteamérica. Por las Cataratas del Niágara caen nada menos que 750.000
galones de agua por segundo, lo que permite escuchar el estruendo de la caída
mucho tiempo antes de llegar a verla, del mismo modo en que la superficie de
niebla y vientos húmedos resulta ser bastante grande.
Además de proveer a ambos países de grandes sumas de dinero
producto de la actividad turística de la zona, tanto Estados Unidos como Canadá,
desde el año 1896, han aprovechado la fuerte potencia de sus aguas para proveer
a las ciudades cercanas de energía eléctrica.