Las plantas carnívoras son una especie de plantas que obtienen la mayor
parte de sus nutrientes a través del consumo de insectos o artrópodos. Éstas
crecen de manera preferencial en suelos que son pobres en nutrientes como el
nitrógeno, suelos ácidos, o suelos rocosos.
La evolución histórica de las plantas carnívoras ha sido un tema muy difícil
de estudiar, debido a que son muy pocos los fósiles que se han encontrado, y
donde los pocos que han sido hallados carecen del mecanismo que permite el
atrape de las presas. Una teoría interesante sugiere que las plantas carnívoras
evolucionaron a través de las especies que podían generar una sustancia pegajosa
en sus hojas, lo que hacía que los insectos y bacterias quedaran atrapadas en
ellas.
Hay cinco mecanismos de atrape que han evolucionado en las plantas
carnívoras: el primero de ellos consiste en las plantas que poseen dentro de sus
hojas enrolladas una especie de líquido que contiene enzimas digestivas. Un
ejemplo de estas especies son las Heliamforas, las cuales crecen en lugares muy
lluviosos de Sudamérica. Las enzimas hacen posible la digestión de las proteínas
y ácidos nucleicos, liberando aminoácidos y iones de fosfatos que la planta
puede absorber. Otro mecanismo lo constituye la generación de una especie de
resina pegajosa en las hojas de las plantas carnívoras, que permite que los
insectos queden atrapados en ellas. Las hojas luego se doblan pudiéndose formar
una especie de hoyo en donde se digiere la presa. Un ejemplo lo constituye la
especie Drosera, la cuál se puede encontrar en los cincos continentes de nuestro
planeta. El tercer mecanismo lo constituye un movimiento rápido de las hojas.
Las hojas están divididas en dos lóbulos que hacen el papel de mandíbula
pudiéndose cerrar en menos de 1 segundo, luego de lo cual la presa queda
atrapada. La digestión se lleva a cabo en un período que oscila entre 1 y 2
semanas. Un ejemplo lo constituye la Venus Atrapamoscas la cuál se puede
encontrar en los estados de Carolina del Norte y Carolina del Sur en Estados
Unidos. El cuarto mecanismo lo constituye una especie de vesícula interior que
se abre. Las especies acuáticas que usan este mecanismo suelen tener dos
tentáculos, los que se encargan de atrapar la presa incorporándola luego a su
vesícula. El último mecanismo corresponde a plantas carnívoras que poseen hojas
en forma de Y, las cuales permiten la entrada de la presa pero no la salida, a
través de pelos que fuerzan a ésta última a dirigirse al centro de la especie,
en donde luego es digerida.
En el último siglo se ha creado una enorme fantasía en tormo a la naturaleza
de las plantas carnívoras. Es así como se dijo alguna vez que en el año 1878 en
Madagascar una joven mujer había sido devorada por una de estas especies. Sin
embargo, no hay ninguna evidencia científica que sostenga la capacidad de las
plantas carnívoras de poder digerir a lo que son animales de mayor envergadura,
y mucho menos a seres humanos; una verdadera desilusión para los que se imaginan
a exploradores luchando con alguna de estas exóticas plantas..