Estos productos son sustancias, las cuales se
elaboran para que interactúen con distintas zonas externas del cuerpo, para su limpieza o
embellecimiento, con un especial énfasis en el rostro (en el caso del maquillaje). Los
cosméticos, nunca pueden ser ingeridos. Ya que su actuar, versa de manera
exclusiva, con la piel, las uñas, los dientes, etc. Todas aquellas zonas que se
ven expuestas al medioambiente. En síntesis, son diseñados, para proteger, reparar,
corregir defectos y perfumar las superficies de la piel en donde son aplicados.
Es así, como los cosméticos y el maquillaje, se han ganado un puesto muy
relevante, entre los productos consumidos por los seres humanos. En especial,
dentro del segmento de las mujeres. Y es que son ellas, quienes más los
consumen. Ya que de manera natural, ellas se preocupan de su apariencia
física. Pero hoy en día, los hombres se han ido introduciendo cada vez más en
este mundo. Y es que ellos también se han percatado, que su apariencia
externa, es la principal carta de presentación, hacia el resto del mundo.
Los cosméticos, como productos, pueden ser presentados de
diversas maneras. Ya sean como cremas (productos para la piel y las uñas),
polvos (maquillaje para el rostro), líquidos (productos para la piel), como gel
(productos para el cabello y dientes), asimismo como aerosoles (en el caso de
los desodorantes), entre otras presentaciones.
Se sabe, que los cosméticos, fueron utilizados hace más de
5000 años atrás, por los egipcios. Y es que en aquella época, los cosméticos no
eran privativos de las mujeres. Tanto los hombres como las mujeres los empleaban.
Por ejemplo, los faraones, monarcas de Egipto, eran asiduos al uso
de maquillaje, para resaltar sus rasgos reales. Incluso, los cosméticos, eran
utilizados como una manera de preservar la castidad de las doncellas egipcias.
Ya que se les colocaba por todo el cuerpo; de esa manera, si era tocada por otro
hombre, su marido se enteraría de inmediato.
Asimismo, los griegos y los romanos, también utilizaron
cosméticos. Nuevamente, los cosméticos eran utilizados tanto por hombres, como
por mujeres. Lo mismo ocurrió en la cultura persa. La cual, al igual que los
egipcios, utilizaban los cosméticos, para resaltar sus rasgos faciales.
En la cultura japonesa, los cosméticos, eran utilizados por
las famosas geishas. Aquellas mujeres que eran entrenadas para satisfacer por
completo, a los varones. Ellas utilizaban una gran capa de maquillaje en su
cara. La cual era pintada de manera muy prolija, principalmente con un color
blanco, para provocar un aspecto intrigante y sensual, frente al varón.
Pero los cosméticos, no siempre han sido del agrado de todas
las personas. A comienzos del siglo XIX, fueron prohibidos en el Reino Unido,
por su majestad la Reina Victoria. Ya que ella los consideró vulgares, por el
hecho que eran utilizados por actores y las prostitutas londinenses. De esa
manera, nadie e el reino, pudo por varios años, utilizar cosméticos.
Por lo mismo, es que estos productos, o son odiados o son
amados. Pero en la actualidad, los cosméticos son una marca indeleble, de
belleza y juventud. Y esto se debe, ya que a comienzos del siglo XX, los
cosméticos comenzaron a ser producidos realmente en masa. Con lo cual, la
oferta aumentó y la demanda creció, de manera natural, principalmente al
término de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual, existieron diversas
limitaciones a variados productos. Por ende, al finalizar la guerra, muchas
personas comenzaron a consumir de manera exprofesa. Sobretodo en los Estados
Unidos. Es así, como diversas compañías, asentarían sus bases, para el
incremento desbordado de los cosméticos. Entre estas compañías, podemos
mencionar a Rubinstein, Max Factor, Revlon y Estée Lauder.
Un punto relevante a la hora de emplear estos cosméticos,
es notar si estos nos producen o no, algún tipo de alergia. De ser así, hay que interrumpir
inmediatamente su uso. Aunque es verdad que son hipoalergénicos en algunas personas pueden provocar
efectos adversos. Otra recomendación es no utilizar cosméticos o maquillaje en otras zonas,
ajenas a las que se especifican en los mismos.
Una de las tendencias que se observa en la actualidad es la
preferencia por cremas y productos orgánicos o de origen natural para la piel.
Un ejemplo claro de esta corriente es la crema de baba de caracol, que en su
estado natural contiene proteínas, vitaminas, colágenos y elastina, cuya
combinación tiene efectos rejuvenecedores importantes sobre la piel.
En la actualidad además han surgido nuevos subgéneros de
los cosméticos, como en el caso del maquillaje permanente. Aunque formas
rudimentarias de este procedimiento se utilizan desde la época de los egipcios,
hoy en día se ha masificado, y existen centros especializados en esta modalidad.
Otros nombres para esta técnica son micropigmentación y dermapigmentación.
Vendría a ser como los tatuajes, pero orientados a la funcionalidad cosmética;
por esto algunos le llaman tatuaje cosmético, y el procedimiento de pigmentación es
el mismo que para elaborar un tatuaje. Destacan las
cejas permanentes, por ejemplo, utilizadas además en formato de tatuajes
desechables.
Por último, es importante mencionar que los cosméticos son de exclusiva utilización de
los adultos. Estos no deben quedar al alcance de los niños, ya que por error,
estos pueden llegar a ingerirlos.