Los ladrillos son piezas rectangulares hechas de barro,
arcilla o material cerámico que, después de ser cocidas o secadas, se utilizan
en construcción uniéndolas normalmente con mortero. Son de los materiales más
antiguos. Se han utilizado en construcción durante milenios y con el tiempo se
han ido mejorando para obtener cada vez mejores resultados, especialmente con el
uso de la arcilla y el calor, que los convierten en piezas muy duras y
resistentes.
El ladrillo ha sido utilizado desde los tiempos más antiguos.
Era el material de construcción más importante para ciudades como Mesopotamia y
Palestina. También los sumerios y babilonios construían con ladrillos edificios
como zigurates, palacios y a veces, ciudades enteras. También eran muy
utilizados para construir las murallas que rodeaban a las antiguas ciudades.
Otras civilizaciones importantes como los persas, los chinos y los romanos
usaron ampliamente los ladrillos. Los romanos los utilizaron para construir
anfiteatros y acueductos.
Avanzando en el tiempo, el ladrillo constituyó un importante
material de construcción en países como Italia, Alemania y los Países Bajos en
la Edad Media. El ladrillo no sólo cumplía funciones prácticas, sino también
decorativas. Su uso perduró con el tiempo y se logró a expandir por Europa y
también hacia Norteamérica. De hecho, te cuento que en América, las antiguas
cultura indígenas también empleaban ladrillos para construir. Usaban ladrillos
de adobe que eran secados al sol. En España, el uso del ladrillo fue mucho más
difundido, especialmente influido por la cultura musulmana. Actualmente, los
ladrillos son fabricados en grandes cantidades, de diversos tamaños, formas y
calidades.
Para la fabricación de ladrillos, el primer procedimiento es
seleccionar el material a utilizar. A pesar de que se pueden realizar con
pizarra, silicato de calcio, concreto, piedras de cantera u otros materiales, el
más común es la arcilla, que está compuesta sílice, alúmina y agua, óxido de
hierro y otros materiales alcalinos. Luego de seleccionar la arcilla, ésta es
sometida a la maduración, que corresponde a procesos de trituración,
homogenización y reposo para darle la consistencia necesaria y la purificación
química y biológica. Después se le da un tratamiento para romper los terrones,
eliminar las piedras, desintegrar los terrones más grandes y aplastar o laminar
la arcilla para eliminar los nódulos que pudieran quedar. Luego, la arcilla se
deposita en silos hasta homogeneizarse. Después de sacarla y laminarla
nuevamente, se mezcla con agua hasta tener la humedad necesaria. Viene entonces
el proceso de moldeo que se realiza con calor y presión y luego una delicada
etapa de secado, para eliminar el agua restante. Luego, se cuecen las piezas en
grandes hornos de túnel con temperaturas de hasta 1000 ºC y después, se procede
a ubicar los ladrillos en pallets para llevarlos a ser embalados en plástico o
metal. Finalmente, los ladrillos son almacenados hasta cuando sean transportados
en camiones.
Los ladrillos son de forma rectangular. Sus medidas deben ser
tales, que la pieza pueda ser tomada y manipulada con una mano. Generalmente,
las dimensiones son 24 x 11.5 x 5,25cm. Sus dimensiones reciben el nombre de
soga (el largo), tizón (el ancho) y grueso. Además, sus caras son llamadas
tabla, para la cara mayor; canto, para las caras largas; y testa, para las caras
cortas. Pueden tener diferentes colores, según el material utilizado para su
elaboración. Además, debido a la etapa de moldeado, pueden tener diversas
texturas como ralladas, punteadas, con decoraciones, etc.
Es importante saber que existen diversos tipos de ladrillos
entre los que se encuentran: el ladrillo perforado, que tiene agujeros en la
tabla, que representan más del 10% de la superficie, especialmente para
fachadas. El ladrillo macizo, con agujeros en la tabla que representan menos del
10% de la superficie. Tienen estas depresiones para lograr unir los ladrillos
entre sí al utilizar material de agarre. El ladrillo tejar, que simulan los
ladrillos artesanales de apariencia rústica con fines estéticos. El ladrillo
aplantillado, que tiene un perfil curvo para lograr una moldura corrida al
juntarlos. El ladrillo hueco, con perforaciones en el canto o en la testa. Son
muy livianos y son muy buenos contra la humedad. Además, se usan en construcción
de muchas maneras, como para hacer dobles muros para insertar materiales
aislantes o anti-ruidos. El ladrillo caravista, para utilizar en exteriores para
acabados especiales. Finalmente, el ladrillo refractario, para lugares con
intensidad de calor como hornos y chimeneas.
Los ladrillos son utilizados ampliamente en la actualidad.
Sus usos más comunes son las edificaciones, la pavimentación, y especialmente,
las murallas y los tabiques. Cabe indicar que los ladrillos son especialmente
diseñados para los distintos espacios. No se debe utilizar ladrillos de interior
para exterior, ni de exterior para interior. Además, existen ladrillos
especiales para los lugares de climas fríos. Los ladrillos de acabados
corrientes son los de uso común.