Los polímeros son moléculas gigantes que componen la materia.
Estas se encuentran conformadas por la unión de miles de moléculas más pequeñas
denominadas monómeros. El término polímero proviene del griego, en el que “poli”
se entiende como “mucho” y “mero” como “partes”. Se los conoce también como
macromoléculas debido al enorme tamaño de las moléculas que los forman. Los
plásticos son el ejemplo más característico de este tipo de materiales.
Los polímeros son de gran importancia y se les dan los más
diversos usos. Su importancia ha estado presente desde las épocas más
primitivas, donde el hombre encontraba la forma de tratamiento de polímeros a
fin de curtir las pieles de animales y poder convertirlas en cuero, teñir lanas
y tejer todo tipo de fibras naturales, así como también para, a través del
calor, modelar caparazones de tortuga a las que se les ha dado muchísimos usos.
En términos generales, es posible decir que, casi todo lo que
podemos encontrar sobre la Tierra son polímeros, a excepción de los metales y
los compuestos inorgánicos. Estos se pueden clasificar en dos grandes grupos,
los biopolímeros o polímeros naturales y los sintéticos, creados por el hombre.
El desarrollo de las tecnologías a favor de la producción de
polímeros sintéticos comenzó en 1828 con Friedrich Wöhler, un químico y médico
alemán que logró sintetizar urea a partir de compuestos inorgánicos. A partir de
ahí se realizaron grandes avances como la fabricación del caucho vulcanizado y
la combinación de celulosa con ácido nítrico. Sin embargo, en 1850, otro alemán,
llamado August Kekulé Von Stradonitz logró concretar las fórmulas estructurales
utilizadas hasta nuestros días.
La industria de los polímeros sintéticos, en la actualidad
crece con mucha fuerza, ya que sin ellos, nuestra calidad de vida se vería
francamente disminuida. Lo anterior, debido a que existen polímeros sintéticos
de uso tan importante y cotidiano como el PVC, que en su producción requiere de
bajos montos de materia prima y recursos materiales.