Los radicales libres son átomos o grupos de átomos que, en su
composición, cuentan con un electrón que no está aparejado y que se encuentra en
capacidad de aparearse, por lo que son altamente reactivos e inestables. Estos
son liberados cuando el alimento es metabolizado para producir energía en las
células, pero también pueden provenir desde el ambiente, por ejemplo, cuando se
está expuesto a contaminantes o radiaciones como los rayos ultravioletas del
sol, los escapes de los autos, la contaminación ambiental y el humo del cigarro.
Para lograr establecer el equilibrio este átomo buscará
“robarle” un electrón a otro átomo. Cuando esto sucede, el átomo que pierde su
electrón se convierte a su vez en un radical libre. Así se va generando una
reacción en cadena que daña las células y produce el envejecimiento y muchas
enfermedades.
Los radicales libres son producidos por el organismo para
luchar contra bacterias y virus, sin embargo, es necesario que sean controlados
por medio de una protección antioxidante. Los antioxidantes son sustancias que
liberan electrones en la sangre, los que son captados por los radicales libres y
se vuelven así moléculas estables.
Para evitar que los radicales libres le roben electrones a
nuestras células, es importante hacerle al organismo un aporte de antioxidantes
por medio de una alimentación sana. El consumo de vitaminas C, E y el Beta
Caroteno y de los minerales selenio, zinc, manganeso y cobre contribuyen a
evitar el aceleramiento de la vejez y previenen el desarrollo de enfermedades
producidas por la oxidación.
Estas vitaminas y minerales se encuentran en alimentos como:
zanahoria, mango, tomate, melón, espinacas espárragos, brócoli, moras, pimiento
verde, kiwi, limón, frutillas, coliflor, repollitos de bruselas, naranja, nabo,
carne, pescado, cereales integrales, productos lácteos, té (principalmente té
verde) y en el vino.
Es importante consumir de todos los tipos de estas vitaminas
y minerales, ya que son específicos, es decir, nos protegen de determinados
radicales libres y no todos sirven para combatir a todos.
Evitar las consecuencias producidas por los radicales libres
depende de llevar una vida sana, sin consumir cigarrillo (tabaco) y tener una
dieta libre de grasas saturadas.