Los scouts son los miembros activos de un movimiento
denominado escultismo. Este es un movimiento de educación no formal en el que
los jóvenes participan en forma voluntaria y apolítica. El fin último de este
movimiento es realizar una contribución al desarrollo integral de los jóvenes y
a la sociedad, partiendo por su propia comunidad. Los scouts, por medio de sus
actividades, pretenden fomentar un desarrollo completo e integral por medio de
una educación complementaria a la formal y a la familia.
El movimiento comenzó formalmente en 1907, cuando Robert
Baden Powell, su fundador, un general de las fuerzas armadas británicas, llevó a
cabo el primer campamento scout en la isla de Brownsea, en Inglaterra. En 1908
escribió en su libro "Scouting for Boys" lo que serían los principios del
movimiento. El trabajo en realidad comenzó mucho antes, cuando Powell se dio
cuenta que los entrenamientos de supervivencia en la selva durante su estadía en
África, daba a sus compañeros mucho más que simples conocimientos, sino que el
entrenamiento les daba confianza en si mismos, independencia e integridad como
personas. Durante la primera mitad del siglo XX se sentaron además las bases
para la enseñanza a tres grupos de edades, tanto para hombres como para mujeres.
Las ramas van por edades, primero las ramas menores
entre 6 a 8 años - Castores, entre 8 y 11 años - Lobatos y Gacelas. Luego vienen
las ramas mayores, entre 11 y 14 años - Scout y compañía de guías, y entre 17 a
21 años - Clan de Rovers y Precursoras. Como apoyo o staff están los maestres,
scouters, dirigentes, jefes, hermanos mayores, y los monitores.
Dentro de sus principios básicos se encuentra el fomento de
valores humanos, poniendo énfasis en el valor de las diferencias entre hombres y
mujeres, y considerando a la persona humana como un ser de identidad singular y
cultural, que no debe distinguirse por origen, ni raza, ni credo, o cualquiera
sea su situación social. De este modo, el escultismo pretende inculcar en sus
jóvenes miembros una jerarquía de valores que llena su vida de sentido y les
otorga un argumento con el que deben actuar de forma coherente.
Para los scouts la familia es muy importante, se la considera
el centro de todo, “la raíz integradora de la comunidad”, por lo tanto, a través
de sus prácticas, el escultismo muestra a los jóvenes una educación basada en el
amor, que permite formar familias en las que se formen personas de valores,
creyentes en la justicia social, servidores de su comunidad y solidarios ante
todo.
Dentro de las bases del escultismo se encuentra también el
amor por la naturaleza y el medio ambiente, realizando actividades que muestran
a su comunidad completa las formas de cultivar el amor por la Tierra y la forma
de preservarla lo mejor posible.
Como vemos, la educación complementaria de los scouts se
realiza a través de trabajo activo en su comunidad, un trabajo que fomenta
valores humanos cruciales para vivir en una mejor sociedad, así como también un
fuerte amor por la naturaleza, la que se transforma en un verdadero modo de
vida, todo lo anterior realizado bajo una fuerte conciencia social, sin dejar
incluir las tendencias políticas.