Los seguros, son contratos entre un particular o persona
natural y una empresa que presta el servicio (aseguradora). La persona que
contrata los seguros o pólizas (seguros tipos según cada necesidad), deberá ir
pagando de manera mensual, una prima o cuota, por los seguros en sí. Por medio
de este pago, la compañía que presta los seguros, deberá pagar una suma
determinada, frente al daño del objeto o vida que estén cubiertos o asegurados
por este contrato.
O sea, si una persona llegase a contratar alguno de los
seguros existentes para automóviles y llega a chocar o se estropea a causa de
un accidente, la aseguradora deberá cancelar el monto respectivo a la reparación
del mismo o en caso de pérdida total, se cancelará el valor del automóvil, con
respecto a la tasación que tuvo el presente año. Claro que muchas compañías
aplican un deducible, que es un monto base a partir del cual la aseguradora se hace
cargo de los daños.
Con respecto a la historia de los seguros, estos ya eran
utilizados de manera rudimentaria por los griegos (pleno siglo VI antes de
Cristo). Eran una especie de seguros de vida, los cuales funcionaban para pagar
los gastos del entierro de una persona en caso de muerte y dejar cierta cantidad
de dinero a los familiares. De manera posterior al renacimiento europeo, los
seguros sufrieron un constante perfeccionamiento.
En el siglo XVII, se crearon los primeros seguros marítimos
para los cargamentos en Europa. Aquello ocurría en Londres, Inglaterra. País
altamente conocido por su gran cultura naviera. Por la misma época, en 1680, se
creó la primera compañía de seguros, la cual prestaba servicios, tal cual los
conocemos hoy en día. Esto ocurrió debido al gran incendio que se dio en la ciudad de
Londres, en 1666. O sea, los primeros seguros para inmuebles, nacieron como
seguros contra incendios. En los Estados Unidos, Benjamín Franklin, ayudó a
estandarizar y a popularizar su utilización.
Con respecto a los seguros como tal, están los llamados
generales y, por otra parte, los seguros de vida. Los generales, son aquellos
que se contratan para proteger bienes muebles e inmuebles. O sea
automóviles, casa, objetos de valor, etc.
Los seguros de vida, son aquellos que se contratan para resguardar
la vida de una persona (orientados a dejar un monto acordado a la familia en caso de muerte
accidental o menoscabo considerable de las capacidades físicas y/o mentales debido a algún
accidente, y son conocidos como seguros de vida o invalidez).
Asimismo, tenemos los seguros catastróficos, que cubren enfermedades graves,
o accidentes que se pueden llegar a presentar.
En la mayoría de los países existen seguros obligatorios,
como los de los automóviles.
Estos se deben de tomar cada año, con un pago fijo y único, con el cual se puede
llegar a responder frente a terceros o uno mismo, si llega a ocurrir un
accidente o un atropello realizado con el vehículo.
Por otra parte, el uso reiterado de los seguros, como por
ejemplo el de un automóvil, incurrirá en el aumento de la prima. Esta es una acción
legal, permitido por las leyes de casi todos los países del mundo. Por ende, si
usted llega a chocar o le ocurren muchos siniestros a su vehículo, se le
castigará con el alza de su prima. De igual manera, si usted llegase a querer
cambiar de compañía aseguradora, por lo mismo, las otras organizaciones tienen
acceso a su hoja de vida y por ende, le aplicarán de todas formas una prima
mayor. Es así, como el peor negocio para un conductor, es chocar varias veces su
vehículo dentro del plazo de un año.
Los seguros existen para asegurar un bien mayor, cuya reparación
o reemplazo frente a un accidente o daño del mismo, no podría llegar a ser costeado por la
persona. Es por este motivo, que los seguros sirven para mantener el estatus económico,
que posee la persona contratante. Ya que si su casa o automóvil sufren daños y
no están asegurados, su economía se vería seriamente afectada para el resto de su vida o
simplemente, sería posible perder gran parte de los ahorros.
Más crítica aún, es la utilidad de los seguros de vida, los
cuales sirven para dejar económicamente estable, a la familia del deudo.
De de esta manera el contratante permite que su familia no sienta en el plano económico, su ausencia.
No es agradable el pensar en estos asuntos, pero es necesario.