Los tratados de libre comercio, son los
instrumentos actuales, para generar cooperación mutua y un intercambio
comercial fluido, libre de trabas, entre las naciones.
Estos
tratados, apuntan a la especificación de producciones, donde
los países deben producir de manera eficiente, aquello que les resulta
económicamente rentable. Son la
fuerza comercial, que impulsa a los países y regiones del mundo a desarrollar
sus ventajas comparativas. O sea, el producir bienes baratos, de manera
eficiente, para vendérselos a otros países, los cuales producirán otros
productos, con sus respectivas ventajas comparativas. Es así, como los tratados
de libre comercio, tienden a una
especie de canje comercial de bienes.
Asimismo, dentro de diversas variables contempladas, los tratados de libre
comercio, son las principales fuentes de desgravamiento en cuanto a las
exportaciones se refiere. Ya que las trabas arancelarias, se van desmoronando de
manera paulatina, hasta legar al punto cero, en todos aquellos productos que
quedan insertos, dentro del tratado. Desgravamiento, que se pacta en años, con
sus respectivos porcentajes anuales.
Los tratados de libre comercio, pueden ser firmados de manera
bilateral o multilateral. El caso más común, es de los tratados bilaterales.
Como por ejemplo, el que posee Chile con Corea del Sur. Asimismo,
un caso emblemático de los tratados de libre comercio multilaterales, lo
constituye el acuerdo de la Comunidad Económica Europea en 1957. O el Nafta o
tratado de libre comercio entre México, Canadá y los Estados Unidos (1993).
La idea de estos pactos, surge en el siglo
XVIII. Ya que Inglaterra, por medio de la Revolución Industrial, logró un fuerte
despegue de su producción interna. Es así, como buscó principalmente con
Francia, disminuir las trabas que estaban en juego, con respecto a las
exportaciones del primero, hacia el segundo país europeo.
En aquel mismo siglo, Adam Smith sentaba las bases del
liberalismo económico, con sus teorías sobre la importancia de que el mercado se
regulara a sí mismo. Es así, como también ideó la visión de la ventaja
comparativa, para las relaciones comerciales entre las naciones.
Ideas que llegaron a su culminación, con el tratado de
comercio, llevado a cabo en el siglo XIX, por Inglaterra y Francia.
Pero el mundo, nuevamente volvería a marcos proteccionistas.
Basándose en altas tarifas para castigar las importaciones. No fue hasta después de la
Segunda Guerra Mundial, que la economía mundial, volvió a la búsqueda de
Tratados de Comercio, que apuntaban a una economía más abierta y una reducción
de los aranceles de importación. Es así, como después de la década de los 50`,
se crea la Comunidad Económica Europea, el MERCOSUR a finales de siglo, el
Nafta, la Organización Mundial de Comercio, entre otros organismos.
Asimismo, los tratados de libre comercio, son una potente
herramienta, para fomentar el libre desplazamiento de trabajo (entre los países
firmantes), como de igual manera, en cuanto a la libertad de circulación
de capitales entre los países.
Otro aspecto importante de estos acuerdos,
son los aspectos políticos y culturales que están en juego. Todos los tratados
de libre comercio, aparte de liberalizar las economías, buscan la cooperación de
las naciones, en el ámbito político, cultural, tecnológico y científico.